1.15 Lapidarium
Actividad de lectura
En nuestras discusiones sobre los medios de comunicación se habla mucho de técnica y de mercado, y se deja de lado el aspecto humano de todo el fenómeno. De esta manera se elude algo muy importante. Habría que comenzar por la cuestión de la proporción. Pues bien, llama la atención la soberbia con que los líderes de los medios hablan de su imperio. Menospreciando los hechos, no paran de repetir que “todo el mundo vive de lo que le proporcionan los medios”. ¡Menuda exageración! Aun si convenimos que un acontecimiento como la inauguración de unos juegos olímpicos, por ejemplo, lo ven dos mil millones de personas, tal número no corresponde más que a un tercio de la humanidad. Incluso las transmisiones televisivas de acontecimientos mundiales de suma importancia no las ve más que un diez o un veinte por ciento de los habitantes de nuestro planeta. Por supuesto, no es poco, pero seguro que no es todo el mundo. Y es que, en realidad, cientos de millones de personas viven sin tener ningún contacto con los medios o se topan con ellos sólo muy esporádicamente. No hace mucho tiempo, yo mismo viví en bastantes lugares de África donde no había ni televisión, ni radio, ni periódicos. En muchos países del mundo la televisión funciona solo dos o cuatro horas al día.[...]
Por estas razones, no todos los habitantes del mundo –al contrario de lo que afirman muchos moralistas- están preocupados porque los medios los manipulen o porque las series de televisión llenas de violencia eduquen a sus hijos en el espíritu de la agresión. Además, en muchos países la televisión es considerada, ex definitione, exclusivamente una fuente de juego y diversión, por lo cual, sus pantallas se instalan sobre todo en bares, restaurantes y fondas. Entra alguien en un bar para tomarse una cerveza y de paso lanza una mirada hacia la pequeña pantalla. A nadie se le pasa por la cabeza esperar de la televisión algo serio, que este medio eduque, informe o explique el mundo, como no esperamos ninguna de estas cosas cuando vamos al circo.
Ryszard Kapuściński, Lapidarium IV
Actividades propuestas
S19. En líneas generales, el contenido del texto se organiza del siguiente modo:
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Primer párrafo: se parte de una tesis o idea principal y a continuación se propone una objeción o antítesis (fíjese en los conectores: pero, y es que, en realidad).
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Segundo párrafo: se establecen las consecuencias (por estas razones) que se derivan de la objeción anterior.
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Trate de reflejar a través de un único enunciado para cada hueco el contenido básico del texto. Recuerde que es fundamental que intente usar su propia forma de expresión, no la del texto.
1. Tesis:
1.1. Objeción:
2. Consecuencias:
S20. Elabore ahora un resumen del texto. Una buena forma de llevarlo a cabo sería comenzar abordando el tema general del texto para continuar desarrollando con un poco más de extensión las ideas que ha señalado en el ejercicio anterior.
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