El período de entreguerras fue una época de contrastes brutales. Es quizás el capítulo más educativo del siglo XX porque nos enseña que la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino un equilibrio activo que requiere cuidado constante. Nos dice que cuando el diálogo muere, la economía falla y el populismo simplifica problemas complejos, la civilización puede retroceder décadas en cuestión de meses. Es el espejo donde debemos mirarnos cuando creemos que nuestras libertades están garantizadas para siempre.