Si la situación ya no era poco calamitosa, surgió una pandemia que asoló el planeta. La pandemia gripal de 1918, llamada coloquialmente “gripe española”, fue la primera pandemia causada por el virus A, del subtipo H1N1. Infectó a 500 millones de personas en todo el mundo, alrededor del 27% de la población mundial de entonces, con un saldo de muertos que se elevó a 50 millones.
¿Por qué se llamó "gripe española"?
En realidad, antes de llegar a España ya había causado muertes en EE.UU. y en Francia, pero, como estaban bajo censura militar, la pandemia se ocultó. España era un país neutral y en los medios se informaba de los casos. Se cree que llegó aquí a través de los trabajadores temporales provenientes de Francia.
¿A quién afectó?
Afectó a toda la población. Ni la realeza, gobernantes y celebridades de la época fueron inmunes a esta pandemia. Entre los líderes mundiales que la padecieron estuvieron Guillermo II de Alemania, el primer ministro británico Lloyd George y el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson. Edvard Munch, el artista noruego que pintó El Grito, realizó un autorretrato de cómo superó la enfermedad y otros, como el austríaco Gustav Klimt, no sobrevivieron.
¿Qué medidas se tomaron?
Pues muy similares a las que adoptamos con el Coronavirus. El uso de máscaras de tela se convirtió en obligatorio para todas las personas que desempeñaban trabajos de atención pública. Esta recomendación sanitaria se extendió al resto de la población para evitar que la enfermedad se propagara con tanta facilidad. Los gobiernos tomaron medidas preventivas para intentar parar la crisis: se cerraron teatros, circos, talleres, fábricas y locales públicos; se suspendieron eventos; se identificaron a los extranjeros que ingresaban en las poblaciones y se prorrogaron clases, matrículas y exámenes.