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1. ¿Zeus nos castigará?

 

Glosario

Anfitrión, anfitriona

Ilustración de un grupo de personas en una cena con un hombre haciendo un brindis.

Definición:

De Anfitrion, un personaje de una obra de teatro de la antigua Grecia.

Persona o grupo que recibe en un lugar que siente como propio a visitantes o huéspedes.

Ejemplo:

Este curso seremos el instituto anfitrión para el alumnado de Alemania.

Forastero, forastera

Imagen de una mujer con una maleta.

Definición:

Del catalán foraster. Dicho de una persona que vive o está en un lugar de donde no es vecina y donde no ha nacido.

Ejemplo:

La forastera llegó al pueblo sin conocer a nadie, pero pronto todos la recibieron con amabilidad.

Hospitalidad

Imagen de un camarero invitando a entrar a clientes en la puerta de un restaurante.

Definición:

Del latín hospitalĭtas. Buena acogida y recibimiento que se hace a las personas extranjeras o visitantes.

Ejemplo:

Durante el intercambio su hospitalidad fue tan buena que casi no eché de menos mi casa.

Huésped

Imagen de un camarero sirviendo a un cliente en un hotel.

Definición:

Del latín hospes. Persona alojada en casa ajena.

Ejemplo:

Me encanta recibir visitas, tener huéspedes en casa es para mí un placer. 

Recíproco, recíproca

Dos flechas rojas circulares.

Definición:

Del latín reciprocāre. Responder a una acción con otra semejante.

Ejemplo:

De ellas surgió la necesidad recíproca de ayudarse la una a la otra.

Xenía

“Salud, forastero; serás bien acogido. Después de haber comido, podrás decirnos lo que deseas."

La Odisea. Por Homero. Canto I, vv. 118–123.
Ilustración de dios griego con túnica blanca y un rayo en su mano.

En la Antigüedad griega, base de nuestra civilización europea, existía una palabra, un concepto importantísimo, una costumbre que explica mucho de lo que somos: "Xenía" (ξενία / xenía). ¿Sabéis que es?

Pues la "xenía" es un deber que obligaba a la ciudadanía griega a ofrecer hospitalidad y protección a las personas extranjeras, a las viajeras, a las visitantes, a cualquiera, sin importar la intención, ni el origen. Era algo así como un contrato basado en un respeto recíproco e incondicional entre las personas anfitrionas y las huéspedes. El objetivo era hacer sentirse como en casa a tu visita. Garantizar comida, seguridad, bienestar, conversación... Había intercambio de regalos —cada quien según sus posibilidades, claro—, y el firme propósito de que esa relación perdurase, incluso de generación en generación. ¿Qué os parece? ¡Ah! De no cumplir con la "xenía", de no ser personas hospitalarias, Zeus podría castigarnos. 

Dicen que, posiblemente, la importancia que en la cultura griega tuvo el concepto hospitalidad ("xenía") explique mucho de lo que somos. Dicen, quienes nos visitan, que somos un pueblo acogedor y amable. ¿Creéis que es así? ¿Consideráis que esto está en peligro?

Lectura facilitada

La antigua Grecia es la base de la civilización europea.

En la antigua Grecia existía una palabra muy importante.

La palabra era “xenía”.

La xenía era una costumbre.

La xenía era un deber.

La ciudadanía griega estaba obligada a cumplir este deber.

La xenía obligaba a ayudar a las personas extranjeras y visitantes. 

No importaba el origen de las personas. 

La xenía obligaba a ofrecer hospitalidad.

La xenía obligaba a dar protección.

La xenía es un acuerdo de respeto.

El respeto era mutuo.

El objetivo era claro: 

las visitas se tenían que sentir como en casa.

Se ofrecía comida.

Se ofrecía seguridad.

Se ofrecía bienestar.

Se ofrecía conversación.

También daban regalos.

Cada persona daba lo que podía.

La relación creada podía durar muchas generaciones.

Si no se cumplía la xenía había castigo. 

Zeus castigaba a las personas.

La xenía quizás explica cómo somos.

Dicen que somos un pueblo acogedor.

Dicen que somos un pueblo amable.

¿Somos personas hospitalarias?

¿Esta costumbre está en peligro?

¿Sabías que ... ?

Ilustración de una columna griega.

El concepto de "xenía" se opone radicalmente a otro de origen moderno: xenofobia.

Esta palabra une dos palabras de origen griego antiguo: ξένος (xénos) 'extraño, extranjero o ajeno' y φόβος (phóbos) 'miedo'.

La xenofobia es el odio, repugnancia u hostilidad hacia las personas extranjeras. Un concepto que, afortunadamente, no existía en la Grecia clásica.


Ilustración de un águila

Como sabéis, Zeus, el dios de los dioses griegos, tenía muchísimo ingenio y una enorme capacidad de transformarse. A veces lo hacía en forma de animal, águila o toro, principalmente. Pero, también le gustaba disfrazarse de humilde viajero con ropas viejas y aspecto descuidado para poner a prueba la mentalidad de las personas, su superficialidad y sus prejuicios. Quienes lo juzgaban por su aspecto y lo rechazaban, sufrían el castigo divino.

Para Zeus, dios de la hospitalidad, era inconcebible no ser amable con quien nos visite, independientemente de su aspecto y origen.

Feito con eXeLearning (Nova xanela)