Glosario
Clase magistral
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Definición:
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Exposición oral que desarrolla un docente o un experto para transmitir conocimientos.
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Ejemplo:
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El profesor invitado impartió una clase magistral.
Definición:
Exposición oral que desarrolla un docente o un experto para transmitir conocimientos.
Ejemplo:
El profesor invitado impartió una clase magistral.

¿Recuerdas la Residencia de Estudiantes? Ese lugar en el que convivieron tantos escritores y escritoras de la generación del 27, fue testigo de clases magistrales, tertulias literarias, intensos debates entre artistas y conferencias de expertos de la talla de Marie Curie o Albert Einstein. La Residencia fue un lugar en el que reinaba el diálogo y se fomentaba especialmente la conexión entre distintos saberes.
Si quieres ser un especialista en el diálogo, como lo fueron los escritores y escritoras del 27, lee con atención los siguientes bloques.
¿Recuerdas la Residencia de Estudiantes?
En la Residencia de Estudiantes convivieron escritores y escritoras de la generación del 27.
En la Residencia de Estudiantes se desarrollaron:
- clases magistrales,
- tertulias literarias,
- intensos debates entre artistas,
- conferencias de expertos como Marie Curie o Albert Einstein.
La Residencia fue un lugar en el que reinaba el diálogo.
En la Residencia de Estudiantes se fomentaba la conexión entre distintos saberes.
Tú puedes ser un especialista en el diálogo.
Lee con atención los siguientes bloques.
El diálogo es una forma de comunicación en la que dos o más personas intercambian información, alternando sus papeles de emisor y receptor. Es, probablemente, nuestra herramienta más importante para convivir y entendernos. En un diálogo, debes distinguir dos términos clave:
Dependiendo del grado de planificación, podemos clasificar los diálogos en:
Es el diálogo que surge de forma natural, sin preparación previa. Es improvisado y un buen ejemplo de ello es la conversación cotidiana.
En este tipo de situaciones, es normal usar muletillas ("o sea", "en plan", "bro") e interjecciones ("ah", "bah", "ay"), dejar frases a medias o incluso contradecirse. También, se emplean vocativos o apelaciones a la persona con la que se dialoga, siendo habituales los enunciados con modalidad interrogativa y exclamativa. Suele haber interrupciones y el lenguaje fluye de manera subjetiva y expresiva, e influyen mucho los gestos y el lenguaje no verbal.
Es una actividad organizada, ya que los hablantes conocen el tema y las normas de antemano. Algunos de ellos son el debate, la entrevista, la mesa redonda o una tertulia.
En este tipo de situaciones, los interlocutores deben respetar un orden de intervención y, a menudo, la presencia de una figura moderadora. El lenguaje aquí es mucho más cuidado y formal, se emplea un léxico más preciso y se busca la coherencia en las intervenciones.
El diálogo es una forma de comunicación.
Dos o más personas intercambian información.
Cambian su papel de emisor y receptor.
Es nuestra herramienta más importante para convivir.
En un diálogo hay dos términos clave:
Según su planificación, los diálogos pueden ser:
Diálogo espontáneo:
Diálogo planificado:
No nos comunicamos igual cuando hablamos que cuando escribimos. Pero ¿por qué no se puede escribir un texto exactamente igual a como lo dirías oralmente?
Esto sucede porque el contexto y las herramientas de las que disponemos cambian por completo según la situación comunicativa. Cuando hablamos, estamos inmersos en una situación "en directo": tenemos el apoyo de nuestras manos y nuestros ojos o el énfasis de nuestra voz para que el otro nos entienda. En cambio, al escribir, nos enfrentamos al vacío del papel o la pantalla; nuestras palabras deben ser mucho más precisas porque no estamos allí para explicar qué cara pusimos al decirlas. Por eso, el diálogo se transforma y se adapta dependiendo de si es oral o escrito.
Fíjate en las diferencias recogidas en la siguiente tabla:
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Diálogo oral |
Diálogo escrito |
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Pervivencia |
Es efímero, salvo que alguien lo registre. |
Permanece por escrito. |
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Recursos de la expresión |
Se apoya en elementos que van más allá del lenguaje: gestos, expresiones, postura y mirada. |
Suple la falta de gestos mediante el uso de la puntuación (¿?, ¡!, ...) para dibujar la entonación y las dudas. |
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Voz y precisión |
Presencia de frases inacabadas, repeticiones de palabras, muletillas o términos poco precisos. |
Presenta una mayor corrección; suele estar "limpio" de repeticiones innecesarias o palabras genéricas. |
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Grado de preparación y reglas |
Marcado por la espontaneidad e improvisación, con interrupciones y digresiones. |
Sigue reglas claras de reproducción: usa la raya (—) en narrativa y acotaciones en el teatro. |
No nos comunicamos igual al hablar que al escribir.
¿Por qué no se puede escribir como se habla?
Esto pasa porque el contexto y las herramientas cambian.
Al hablar, estamos en directo.
Usamos las manos, los ojos y la voz para que nos entiendan.
Al escribir, estamos solos frente al papel o la pantalla.
Nuestras palabras deben ser más precisas.
No estamos allí para explicar nuestras caras.
Por eso, el diálogo cambia según sea oral o escrito.
Diálogo oral:
Diálogo escrito:
Como hemos visto, la conversación es la forma más habitual de diálogo espontáneo. Pero, para que funcione los interlocutores asumimos un pacto no escrito: confiamos en que la otra persona quiere comunicarse con nosotros de forma honesta y eficaz. El lingüista Paul Grice resumió este pacto en cuatro "máximas" o principios que todos deberíamos cumplir para entendernos:
Da la cantidad exacta de información que tu interlocutor necesita en cada momento. Si te pasas, estarás llenando la conversación de detalles irrelevantes; si no llegas a dar la información necesaria, la otra persona no comprenderá lo que quieres decir.
Consiste en decir la verdad o no afirmar nada de lo que no tengas pruebas suficientes.
Lo que digas tiene que venir al caso y estar relacionado con el tema del que se está hablando. Los cambios de tema deben estar introducidos con justificación.
Debes hablar de manera clara y ordenar tu discurso para que se entienda. Además, es conveniente evitar las ambigüedades.
¡Cuidado! Es importante tener en cuenta que todas estas normas se pueden saltar a propósito. Por ejemplo, cuando usamos la ironía, decimos lo contrario de lo que pensamos y rompemos, por lo tanto, la máxima de calidad. Pero sabemos que no lo hacemos para mentir, sino para hacer una broma o una crítica que el otro entenderá por el contexto. Fíjate en cómo estamos rompiendo las normas en cada uno de los siguientes ejemplos:
Puedes hacer clic sobre la imagen si necesitas verla a mayor tamaño.
Esta máxima se puede romper, por ejemplo, para ocultar información a propósito y así generar suspense.
Imagina que es el cumpleaños de tu mejor amiga y te pregunta insistentemente qué le has comprado de regalo. Si tú, con una sonrisa, le respondes simplemente "Te he comprado... algo", estás dando mucha menos información de la necesaria. Al romper la regla de la cantidad, estás jugando con ella para mantener la sorpresa y aumentar su ilusión.
La máxima de calidad se suele romper por el uso de la ironía.
Imagina que has organizado una excursión al monte con toda tu ilusión y, justo al salir de casa, empieza a caer una tormenta espectacular. Si en ese momento miras al cielo y dices: "¡Pues se ha quedado una tarde estupenda para pasear!", estás rompiendo esta máxima. Sin embargo, no estás mintiendo, sino utilizando la ironía: confías en que tus amigos entiendan que, en realidad, estás expresando tu frustración por el mal tiempo.
La máxima de relación puede romperse por varias razones. Por ejemplo, si una situación te incomoda, cambiar de tema puede ser una buena solución.
Si te están alabando en público por haber sacado un 10 en un examen y empiezas a sentir vergüenza por ser el centro de atención y tú respondes diciendo rápidamente: "¿Habéis visto dónde he dejado mi mochila?", rompes la conexión con el tema de las notas. Con este cambio brusco, estás indicando sutilmente que quieres desviar el foco de atención porque te da corte que te halaguen tanto.
La máxima de modo se puede romper intencionadamente para ocultar información a un tercer interlocutor. Por ejemplo, para dar una sorpresa.
Unos padres hablan delante de su hija pequeña sobre comprarle un gato por Navidad, pero quieren que sea sorpresa hasta el último día. La madre dice: "Mañana iré a gestionar la acogida del felino doméstico de cuatro patas". De esta forma, la niña, si no presta mucha atención o no conoce la palabra "felino", no descubrirá el regalo antes de tiempo.
Lee el contexto y las conversaciones siguientes y escoge, entre las cuatro máximas, cuál es la que falla.
Recuerda siempre estas máximas para que tu comunicación sea honesta y eficaz.
- Máxima de cantidad. Da la cantidad necesaria de información, explícate bien pero sin enrollarte.
- Máxima de calidad. Básicamente, di la verdad, no te inventes historias.
- Máxima de relación. Céntrate en el tema de conversación y si lo vas a cambiar, avisa.
- Máxima de modo. Habla de manera clara y ordenada.
También recuerda que estas máximas se pueden romper. Fíjate en los recursos que utilizan, por ejemplo, las personas que se dedican a hacer monólogos o humor.
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