Del griego analógico (αναλογικό) que significa "relativo a la proporción". Se forma a partir del prefijo ana- (sobre, reiteración) y logos (razón, estudio, palabra).
Se dice de algo que tiene una relación de semejanza con otra u otras distintas. Pero en la actualidad, el término se refiere a cualquier elemento, especialmente un medio de comunicación, que no es digital.
Ejemplo:
El reloj analógico tiene manecillas que indican la hora.
Apatía
Definición:
Del griego apátheia (ἀπάθεια), formada por el prefijo ἀ-(𝑎 - ("sin", "falta de") y pathos πάθος ("emoción", "sentimiento", "pasión" o "enfermedad").
Significa literalmente "sin emoción" o "falta de sentimiento".
Ejemplo:
La apatía hizo que el estudiante no participara en la actividad del grupo.
Fraternidad
Definición:
Del latín frater, que significa hermano, y atis, estado.
Sentimiento de amistad o cariño entre hermanos/as o entre personas que se tratan como si lo fuesen. En su significado se relaciona con la palabra sororidad, que se refiere específicamente a la relación de afecto y solidaridad entre mujeres.
Ejemplo:
Cuando compartimos materiales con otros compañeros mostramos fraternidad.
Un día, tras una enorme tormenta, los tres únicos supervivientes se encontraron en la desembocadura del río Logos. Y allí, tras días intentando sobrevivir, descubrieron un arma: la palabra. Descubrieron las enormes ventajas de consensuar cómo nombrar la realidad: sol, verdad, amistad... Descubrieron, además, que las palabras formaban grupos con los que podían dialogar, divertirse, discrepar, incluso enfadarse, protestar y reconciliarse.
Hablaron y hablaron y buscaron la palabra exacta, la combinación perfecta y precisa. Y llegó entonces una lengua común y, con ella, una poderosa idea de comunidad. Fue tal el nivel de lengua y gramática alcanzado que aquellos grupos de palabras no solo les permitían comunicarse, sino también hacían que brotaran árboles, se construyeran puentes, edificios, caminos... Era increíble.
Todo parecía perfecto. Pero no. Sobre Orácora caería una maldición lingüística ingeniada por una facción enemiga, los Nihilum, cuyo objetivo era volver a silenciar a la comunidad. Ofrecían a la población más joven todo lo que deseaban para convencerlos de volver a sus solitarias cavernas, ahora llenas de confort, para así, poco a poco, convencerlos de que eso del conocimiento, de la comunidad y el diálogo estaba sobrevalorado y era cosa de viejos.
La población más veterana no podía correr el riesgo. Tenían memoria y sabían que, sin comunicación, volverían el aislamiento, la soledad, el sometimiento y la muerte prematura. No se lo podían permitir. Comenzaron entonces a diseñar un arma que ayudase a enseñar a los nuevos habitantes a ordenar las palabras con precisión y luchase contra los Nihilum.
Elaboración propia (proxecto cREAgal)
Dicen que Orácora significa "el corazón que habla". No hay pruebas contundentes sobre esta etimología ni restos arqueológicos del lugar. Pero en la memoria oral sobrevive esta historia.
La palabra "logos" es de origen griego y significa "palabra", "razón", "estudio" o "discurso". Dicen las fuentes consultadas que el río tenía propiedades que favorecían la capacidad de razonar de quien se podía sumergir en él.
Dicen que los Nihilum toman su nombre de un término latino que significa "negación absoluta", "nada" o "ninguna cosa".
Lectura facilitada
Orácora significa “el corazón que habla”.
Hace mucho tiempo, Orácora era un lugar en silencio.
No crecían plantas.
No había vida.
Las personas vivían solas en cuevas.
No hablaban entre ellas.
Miraban sombras en la pared.
Comían poco.
Vivían poco tiempo.
Un día hubo una gran tormenta.
Solo quedaron tres personas.
Se encontraron junto a un río.
Allí descubrieron algo muy importante: la palabra.
Empezaron a poner nombre a las cosas:
“sol”, “verdad”, “amistad”.
Luego unieron palabras.
Hicieron frases.
Después hicieron oraciones.
Con las oraciones pudieron hablar.
Pudieron ayudarse.
Pudieron pensar juntos.
Nació una lengua común.
Nació una comunidad.
Gracias a las palabras, el lugar cambió.
Crecieron árboles.
Se hicieron puentes y casas.
Orácora era un lugar feliz.
Pero apareció un grupo llamado Nihilum.
Querían que volviera el silencio.
Engañaban a los jóvenes.
Les daban comodidades.
Les decían que hablar y aprender no era importante.
Las personas mayores recordaban el pasado.
Sabían que sin palabras, hay soledad.
Y sin comunidad, hay peligro.
Entonces decidieron crear algo nuevo.
Una forma de enseñar a usar bien las palabras.
Para proteger el diálogo.
Porque en Orácora, hablar es vivir.
El arma
El arma contra el fin de Orácora tuvo forma de juego. Está claro que los más pequeños y pequeñas del lugar no podían enfrentarse a enormes libros y manuales de gramática; la mejor forma de aprender era divirtiéndose, ¿no? Y, además, hacerlo en grupo, cara a cara, mirándose a los ojos.
Pues eso haréis vosotros y vosotras: replicar un juego similar al ancestral con el que dominar la sintaxis actual. Ahora no son los Nihilum el enemigo contra la comunicación y la comunidad; pero hay otros descendientes de aquellos, igual o más poderosos. ¿Los conocéis?
¿Seréis capaces de diseñar algo totalmente analógico con lo que aprender y también divertirse, o eso os suena al siglo pasado?
Ese será vuestro reto final: la elaboración de un juego de mesa sobre sintaxis.
Lectura facilitada
El arma para salvar Orácora fue un juego.
Los niños no podían aprender con libros grandes.
Era muy difícil.
Aprender jugando era mejor.
Y mejor si jugaban en compañía.
Uno frente al otro.
Mirándose.
Ahora os toca a vosotros.
Tenéis que crear un juego.
Un juego para ordenar bien las palabras.
Un juego para aprender sintaxis.
Antes, el enemigo era Nihilum.
Querían el silencio.
Ahora hay otros peligros.
También pueden romper la comunicación.
La pregunta es:
¿Podéis crear un juego sin pantallas?
Un juego para aprender y divertirse.
¿O eso es cosa antigua?
Diario de aprendizaje
Antes de seguir adelante, es necesario hacer una pequeña reflexión. Coge tu diario de aprendizaje y contesta a algunas cuestiones.
Es muy importante que cubras el diario de aprendizaje porque para aprender hay que reflexionar. Siempre.
Accede al modelo en el enlace y descárgalo.
Recuerda: pregunta antes a tu profesora o profesor si debes cubrirlo en papel o en el ordenador.