Martín Antolínez, el burgalés cumplido,
a mio Cid y a los suyos les abastece de pan y de vino;
no lo compra, pues él lo tenía consigo,
de todas las provisiones bien los hubo abastecido.
Se satisfizo mio Cid y todos los otros que van a su servicio.
Habló Martín Antolínez, vais a oír lo que ha dicho:
—¡Campeador, en buena hora habéis nacido!
Acostémonos esta noche y vayámonos recién amanecido,
pues seré acusado por lo que os he servido,
en la ira del rey Alfonso yo habré incurrido.
Si con vos escapo sano y vivo,
tarde o temprano el rey me querrá como amigo;
si no, cuanto dejo me importa un pepino.


Adaptación realizada por Alberto Montaner Frutos.

A