La argumentación.
Ante una misma situación cada persona puede tener una idea, opinión o punto de vista distinto en base a una serie de razones. A esa serie de razones le llamamos argumentos y con ellos se intenta convencer a la persona que nos escucha o lee de los motivos que tenemos para tener esa determinada posición.
En la vida diaria recibimos diversa información con la idea de intentar modificar nuestras ideas o convicciones, por ejemplo, a través de la publicidad, donde echan mano de la argumentación para intentar convencernos de que compremos su producto y no el de la competencia con frases como “ 9 de cada 10...”, “para no perder el tiempo...”, etc. En otros casos, como en los anuncios en contra del tabaco, podemos leer y ver textos como “fumar mata”, “el número de muertes por cáncer...” incluso llegan a apoyar esos argumentos con imágenes explícitas que los refuercen.
Para realizar una buena argumentación, como mínimo; deberíamos de tener en cuenta estos aspectos:
1.- Tener clara nuestra postura. Saber lo que queremos comunicar y estar convencido de ello.
2.- Apoyar, en la medida de lo posible, nuestros argumentos en datos, estudios demostrativos, testimonios y ejemplos, los ejemplos (y los testimonios, datos...) siempre dan credibilidad si son de fuentes fiables o de prestigio. Por ejemplo: “La OMS dice...”, “Según el diccionario...”, “El total de casos según...”, etc.
3.- Utilizar un lenguaje correcto y respetuoso para quien no tiene la misma opinión que nosotros.