Matemáticas y naturaleza

Galileo Galilei decía que las matemáticas eran el lenguaje con el que Dios escribió el universo y hay muchos ejemplos de ello.

En el libro "El enigma de Fermat" (Simon Singh) se puede leer el caso de un determinado tipo de cigarras que usan los números primos y los múltiplos. El autor habla de las "Magicicada septendecim", un tipo de cigarras con el ciclo de vida más largo de todos los insectos. El nacimiento se produce bajo tierra, donde las ninfas se alimentan del jugo de las raíces de los árboles. Después de diecisiete años, las adultas salen al exterior y forman vastos enjambres. En pocas semanas se aparean, ponen huevos y mueren.

La cigarra y los primos

Al igual que la "Magicicada septendecim", una pariente suya, la "Magicicada tredecim" hace lo mismo pero con un ciclo de vida de trece años, lo que hace pensar a los biólogos que el "uso" de un número primo de años en el ciclo vital debe de aportar alguna mejora evolutiva a la especie.

Algunos científicos sostienen que estas cigarras poseen un enemigo letal, un parásito, que también posee un ciclo vital largo del que intentan "escaparse".
Si, por ejemplo, los ciclos vitales fuesen de dos y tres años respectivamente, haría que después de los seis años ambas poblaciones coincidiesen en el tiempo lo que haría disminuir considerablemente la población de cigarras.

Matemáticas y naturaleza

Alargando su ciclo hasta un número primo de años, si el parásito intentase alcanzar el mismo ciclo que la cigarra, consiguiendo, por ejemplo, llegar a los dieciséis años, la coincidencia de ambas se produciría después de 272 años (mcm(16,17)) por lo que es muy probable que el parásito, que no ha podido convivir con las cigarras en casi tres siglos acabase extinguiéndose.

Es probable que hoy estas cigarras no necesiten ya este tipo de ciclo de vida debido a que su "enemigo" se ha extinguido pero es cierto que su especie ha perdurado gracias a los números primos.