4.1 Situación sociolingüística de las restantes comunidades bilingües del Estado (aspectos teóricos)
El contacto de dos o más lenguas en una misma sociedad no suele ser armonioso, como hemos visto en el caso de Galicia. No debe olvidarse que la lengua materna forma parte constitutiva del individuo y este solo por obligación, necesidad o cortesía accede a usar otra. Hasta tal punto ese sentimiento de posesión de la lengua propia puede ser tan fuerte en un pueblo, que la convivencia entre las dos lenguas es con frecuencia fuente de problemas políticos. Analicemos brevemente cuál es la situación en las restantes comunidades bilingües de España.
Cataluña, Valencia y Baleares
El catalán es la lengua propia de Cataluña, las islas Baleares y Valencia, donde recibe el nombre de valenciano. Se habla también en algunas comarcas de Aragón, y es la lengua oficial de Andorra.
Incluso durante la dictadura franquista, el catalán mantuvo el prestigio social, la lealtad lingüística de sus hablantes y los programas de investigación del Institut d’Estudis Catalans. Por ello, se encuentra en un estado de normalización muy avanzado, ya que nunca se redujo el catalán al dominio de la intimidad y sigue siendo un factor de promoción social.
País Vasco
El euskera no es mayoritario ni tiene el prestigio social del catalán, pero sí posee un fuerte valor simbólico. El hecho de que sea una lengua tan distinta del castellano dificulta la adquisición del vasco, de ahí que un porcentaje representativo de la población vasca no conozca ambas lenguas.
Los hitos más importantes para el reconocimiento del euskera son la Constitución (1978) y el Estatuto de Autonomía (1979). Desde entonces, la política lingüística se basa en tres pilares: enseñanza, Administración y medios de comunicación.
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